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sep

Publicado por Protegetedelmovil.com

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Arranca la campaña Escuela sin WIFI con el respaldo de más de 250 colectivos sociales

El objetivo es eliminar las instalaciones wifi de las aulas españolas a lo largo del curso escolar 2011-2012 y sustituirlas por accesos a internet que no supongan riesgos para la salud de los alumnos.
En la web www.escuelasinwifi.org se pueden descargar desde cartas modelo para exigir a directores de colegios y consejeros de Educación la retirada del wifi de las escuelas, hasta guías para apoyar a padres y profesores en la creación de grupos de acción en cada centro educativo contra esta tecnología inalámbrica.
Los promotores de ‘Escuela sin wifi’ han iniciado contactos con los distintos partidos políticos para que incluyan este asunto en sus campañas electorales, y han puesto en marcha una recogida de firmas de cara a una futura iniciativa legislativa popular.

Madrid, 28 de septiembre de 2011.- La Organización para la Defensa de la Salud (integrada en la Fundación Vivo Sano) y la Fundación para la Salud Geoambiental han puesto en marcha la campaña ‘Escuela sin wifi’ con el objetivo de erradicar esta tecnología de las aulas durante el presente curso escolar. La campaña anima a los padres y madres, a los profesores y a todos los ciudadanos a tomar la iniciativa a nivel individual, local o regional, creando grupos de acción para conseguir que se sustituya esta modalidad de conexión a internet por tecnologías que no impliquen riesgos para la salud, como las conexiones por cable. Esta campaña nace con el apoyo de más de 250 colectivos sociales y organizaciones de todo tipo.

La web www.escuelasinwifi.org ofrece amplia información sobre los peligros del wifi, los estudios científicos que indican su relación con determinadas enfermedades, qué alternativas a esta tecnología son más convenientes desde el punto de vista de la salud, cuál es el marco legal que regula las emisiones de campos electromagnéticos y cuáles son los argumentos, desde el punto de vista del derecho medioambiental, para exigir la retirada del wifi en las escuelas. Cualquier persona puede apoyar esta campaña aportando su firma aquí, con el objetivo de presentar en el futuro una iniciativa legislativa popular ante el Congreso de los Diputados. Además, los impulsores de ‘Escuela sin wifi’ ya se han puesto en contacto con los principales partidos políticos para presentarles esta petición pública y que recojan esta iniciativa en su campaña electoral.

Según la directora de la Organización para la Defensa de la Salud, Irina de la Flor, “existe una gran preocupación social sobre las radiaciones de las antenas de telefonía móvil, pero casi nadie sabe que el wifi es incluso más peligroso, porque tenemos estos dispositivos inalámbricos emitiendo dentro de nuestras casas y dentro de los colegios a los que llevamos a nuestros hijos. El resultado es que los niños están recibiendo una sobreexposición continua a estas radiaciones, y eso tiene que cambiar”. Irina de la Flor recuerda que la propia

Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó el pasado 31 de mayo este tipo de radiaciones como “posible cancerígeno” dentro del grupo 2B.

Las radiaciones de los campos electromagnéticos no ionizantes aumentan el riesgo de desarrollar a largo plazo distintos tipos de cáncer, pero también tienen otros efectos a corto plazo en nuestra salud, más difíciles de identificar. “La disminución en la capacidad de concentración o de aprendizaje, o los dolores de cabeza frecuentes, son algunos de los síntomas que pueden estar causados por las radiaciones. En el caso de pacientes infantiles, el diagnóstico es complicado porque los padres suelen interpretarlos como molestias pasajeras”, explica el doctor Miguel Solans, por cuya consulta ha pasado un gran número de pacientes electrosensibles.

“En los niños el problema cobra aún más importancia, dado que una sobreexposición crónica a estas radiaciones tiene unos efectos acumulativos importantes y puede afectar a su sistema nervioso, neurológico, inmunológico y a todo su desarrollo”, señala. “De hecho, hay una vinculación entre el déficit de atención e hiperactividad y las radiaciones electromagnéticas. Aunque no son la única causa, sin duda afectan”, añade el Dr. Solans.

Por estos motivos, los promotores de la campaña ‘Escuela sin wifi’ quieren ayudar a los padres, a los trabajadores de los centros educativos y a cualquier persona a tomar la iniciativa y pasar a la acción. Irina de la Flor indica que “en nuestra web www.escuelasinwifi.org tenemos una guía con indicaciones sobre cómo actuar para ayudar a eliminar los wifis de las aulas. Por ejemplo, se pueden descargar modelos de cartas para enviar al director del colegio o al consejero de Educación de cada comunidad autónoma exigiendo la retirada del wifi de escuelas y colegios, o pidiendo una declaración de responsabilidad al director del centro educativo sobre los posibles efectos que estas tecnologías inalámbricas pueden tener sobre los alumnos”.

Para el abogado Agustín Bocos, especialista en derecho medioambiental y en contaminación electromagnética, “la legislación que regula en España la emisión de campos electromagnéticos es insuficiente, obsoleta y no protege la salud de los ciudadanos. Nuestra normativa se basa en un Real Decreto del año 2001 que no recoge las conclusiones de informes científicos posteriores ni los avances en la tecnología que se han producido en esos años, por lo que deja a los ciudadanos indefensos ante esta amenaza”, explica.

El Consejo Europeo emitió el pasado mes de mayo una resolución por la que aconsejaba como límites 0,1 microwatios por centímetro cuadrado a corto plazo, y a medio plazo 0,01 microwatios por centímetro cuadrado. “Sin embargo, la legislación española establece los límites legales entre 450 microwatios por centímetro cuadrado para frecuencias de 900 megaherzios y 900 microwatios por centímetro cuadrado para frecuencias de 1800 megaherzios. En el primer caso, esto es 4.500 veces más de lo recomendado; y en el segundo, nada menos que 9.000 veces más. Es una barbaridad. Y es un hecho incontestable que cada vez hay más personas electrosensibles. Estamos como con el tabaco hace diez o quince años”, argumenta Bocos, que insiste en que “lo más incomprensible de todo es cómo se está pasando por alto el principio de precaución. Si una tecnología no ha demostrado ser segura, no puede generalizarse de esta manera, aunque sólo sea por sentido común”.

La Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo ya señalaba en el año 2008 la necesidad de aplicar el principio de precaución basándose en los resultados del Informe Bioinitiative, del año 2007, que recoge centenares de estudios con los efectos potencialmente nocivos de los campos electromagnéticos. Apoyándose en ese mismo informe, en el año 2007 la Agencia Europea de Medio Ambiente recomendó a los 27 estados miembro la introducción de leyes que protejan al público general de los campos electromagnéticos de forma más efectiva. En abril de 2009 el Parlamento Europeo pidió una mayor financiación para nuevos estudios sobre los efectos a largo plazo de la exposición a campos electromagnéticos.

Los promotores de ‘Escuela sin wifi’ resaltan que su objetivo no es privar a los alumnos de acceso a internet. Paco Caño, responsable de la comisión de Medio Ambiente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), recuerda que “las asociaciones vecinales llevamos 15 años trabajando para aminorar los efectos de los campos electromagnéticos en la salud. Queremos que se cumplan las recomendaciones de la UE en esta materia. En ese sentido, es fundamental sacar el wifi de los colegios, puesto que si las ondas electromagnéticas son perjudiciales para la salud, más lo son para un cerebro en formación”. Según Caño, “nosotros no estamos en contra de la tecnología en los colegios, sino que apostamos por procedimientos más seguros como el cable. Apostamos por que se utilice el cable en escuelas, centros públicos y centros de trabajo”.

En la actualidad países como Francia, Inglaterra y Suecia ya están dando pasos para eliminar la tecnología wifi de lugares públicos como escuelas, bibliotecas, museos, etc. “España no debería quedarse a la cola en este asunto, porque sin duda traerá consecuencias de salud pública muy serias en un futuro no muy lejano”, concluye Irina de la Flor, directora de la Organización para la Defensa de la Salud.

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